Son una forma de distribuir contenido multimedia (audio, video o juegos) a través de internet, sin necesidad de descargarlo previamente en el dispositivo. Reproducen el contenido al mismo tiempo que se descarga, en un flujo continuo de datos. Pueden ser gratuitos o de pago y ofrecen contenido a la carta o en vivo, como películas, series, música, podcasts, noticias, deportes, etc.
Ofrecen muchas ventajas, como la comodidad, la personalización, la variedad, la accesibilidad y la interactividad, permitiendo al usuario elegir qué contenido ver y cuándo, sin depender de una programación fija o de un horario definido. Por lo general ofrecen recomendaciones basadas en los gustos y preferencias del usuario y le permiten crear listas de reproducción, marcar favoritos, compartir con otros usuarios, etc. Algunos de los más populares son Netflix, Disney+, Amazon Prime, Spotify, YouTube, Vimeo y Twitch.
Los servicios de streaming funcionan mediante el envío de pequeños fragmentos o paquetes de datos desde un servidor remoto hasta el dispositivo del usuario, donde se interpretan como audio o video. Estos paquetes de datos se envían siguiendo un protocolo estandarizado, que garantiza la fiabilidad y el orden de la transmisión. Para tener una buena experiencia se requiere una conexión a internet de buena velocidad y calidad, así como de un dispositivo compatible con el formato del contenido, como un Smart TV (televisión inteligente), un móvil, una tablet o una computadora.
En el módulo 3 del programa conoceremos más sobre este recurso.